La obesidad, la diabetes y la enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA o acumulación excesiva de grasa en el hígado) son un problema de salud global. Los investigadores creen que el estilo de vida, especialmente una dieta pobre, contribuyen a la rápida progresión de estas enfermedades. Los estudios muestran que los pacientes con enfermedades metabólicas como diabetes tipo 2, obesidad y EHGNA también padecen disbiosis, o dicho de otra forma, su microbiota sufre un desequilibrio. La disbiosis se caracteriza por una disminución de los niveles de bacterias beneficiosas. La metformina, un fármaco común administrado a los pacientes de diabetes tipo 2 para controlar su glucemia, modula la microbiota intestinal de tal manera que conduce a una mejora de los niveles de glucosa en sangre.

La OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) definen los probióticos como “microorganismos vivos que, cuando son administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios para la salud del huésped ”. A pesar de que las pruebas científicas respaldan el consumo de probióticos para mejorar la gestión de la obesidad, pocos son los estudios que han analizado el papel de los probióticos en otras enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2 y la EHGNA.

Una reciente revisión de literatura científica con 105 estudios llevados a cabo con sujetos con sobrepeso, aunque no obesos, revelaba que los probióticos favorecen la pérdida de peso. Más concretamente, el consumo durante seis semanas de un probiótico que contenía tres o más cepas mejoraba marcadores de salud metabólica como una ligera pérdida de peso, de porcentaje de grasa corporal y de circunferencia de cintura en individuos con sobrepeso.

En sujetos con diabetes tipo 2, el consumo regular de probióticos mejoraba los niveles de glucemia y desembocaba en una disminución del peso corporal y de la inflamación. Curiosamente, los probióticos no mejoraban la resistencia a la insulina en pacientes con enfermedad de hígado graso, pero sí otros marcadores de salud metabólica como un menor peso corporal, una disminución de la circunferencia de la cintura y la producción de enzimas en el hígado.

Los autores han concluido que diferentes cepas de probióticos pueden crear sinergias y provocar así diversos efectos en el metabolismo del huésped, como la absorción de la grasa, la digestión de la glucosa o la inflamación, así como la producción de ácidos grasos de cadena corta, unos metabolitos beneficiosos. Sin embargo, se desconocen aún los mecanismos concretos subyacentes a la acción de los probióticos y por tanto serán necesarios más estudios. Pero el interés de este artículo radica esencialmente en que pone de relieve el potencial de los probióticos multicepa para complementar los tratamientos tradicionales en pacientes con una enfermedad metabólica, como los cambios en la dieta y un incremento de la actividad física.

 

Referencia: Koutnikova H, Genser B, Monteiro-Sepulveda M, et al. Impact of bacterial probiotics on obesity, diabetes and non-alcoholic fatty liver disease related variables: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ, 2019. doi: 10.1136/bmjopen-2017- 017995

Allison Clark
Allison Clark
Allison Clark tiene un máster de nutrición y salud por la Universitat Oberta de Catalunya así como un máster de periodismo. Es escritora independiente y nutricionista, y ha escrito diversas revisiones por pares sobre el papel de la microbiota intestinal en la salud, las enfermedades y el rendimiento en los ejercicios de resistencia. A Allison le fascina el papel de la dieta y la microbiota intestinal en la salud y las enfermedades. Sígala en Twitter @Heal_your_Gut.