Cada vez es más habitual recurrir a los test de microbioma para identificar dietas, probióticos o prebióticos adecuados para diferentes individuos, así como el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas basadas en la composición de la microbiota intestinal y otros datos personales. Pero ¿qué tipo de información proporcionan estos test de microbioma y hasta qué punto son fiables sus resultados para la práctica clínica?

¿Qué lleva a un periodista o escritor a querer publicar otro libro sobre la importante comunidad de bacterias que habita nuestros intestinos? Para responder a esta pregunta hemos hablado con Cristina Sáez, periodista científica que, junto a la Fundación Alicia, ha publicado recientemente “La ciencia de la microbiota”.

La microbiota intestinal es un tema candente. Durante el 10º aniversario de la Cumbre GMFH, se ha reunido un panel de expertos para compartir lo último en investigación sobre microbiota intestinal. Ahora nos toca a nosotros compartir esa información con todos ustedes.

Las reacciones adversas a los alimentos son cada vez más numerosas y pueden dividirse en sensibilidades alimentarias e intolerancias alimentarias. Conoce más sobre las diferencias entre ellas y el factor más importante al que debe prestar atención antes de seguir una dieta restrictiva como medio principal para mejorar tus síntomas.

La vida rural, el parto vaginal, la propiedad de mascotas, el consumo de una amplia variedad de alimentos, el bajo uso de antibióticos y la microbiota de la leche materna pueden evitar que sus hijos desarrollen una alergia respiratoria o alimentaria. Pero ¿qué pasaría si las diferencias en la microbiota intestinal pudieran predecir qué niños se recuperarán de sus alergias?

Si bien existe un creciente interés por el papel de la dieta en el comportamiento, los estudios actuales han arrojado resultados inconsistentes a la hora de designar directamente al microbioma intestinal como la causa de ciertos comportamientos como la ansiedad, la depresión y el comportamiento autista. Un estudio reciente trata de abordar la cuestión de si el microbioma intestinal está directamente relacionado con los trastornos del espectro autista.