Los estudios científicos sugieren que una microbiota intestinal desequilibrada podría  influir en la resistencia a la insulina en los pacientes de diabetes tipo 2 y que el ejercicio físico tendría efectos positivos en la microbiota intestinal y el metabolismo.

La microbiota intestinal, gracias a su estrecha relación con el metabolismo y el sistema inmunitario, constituye uno de los centros neurálgicos de nuestra salud, una posición que la coloca en mitad de los procesos que influyen en el riesgo de contraer enfermedades.