Conocemos desde hace tiempo el componente microbiano de la obesidad. Ahora, un equipo de científicos liderado por Patrice D. Cani ha comunicado el descubrimiento de una nueva bacteria intestinal, aislada en el intestino humano, capaz de contrarrestar en ratones la obesidad, la inflamación y la desregulación de la glucosa provocadas por la dieta.

Los estudios científicos sugieren que una microbiota intestinal desequilibrada podría  influir en la resistencia a la insulina en los pacientes de diabetes tipo 2 y que el ejercicio físico tendría efectos positivos en la microbiota intestinal y el metabolismo.

La microbiota intestinal, gracias a su estrecha relación con el metabolismo y el sistema inmunitario, constituye uno de los centros neurálgicos de nuestra salud, una posición que la coloca en mitad de los procesos que influyen en el riesgo de contraer enfermedades.