A pesar de que la conversación se suele centrar en las hormonas, la menopausia no comienza y acaba solo en los ovarios. Esta transición natural, que ocurre entre los 45 y los 55 años al dejar atrás la etapa fértil, afecta a numerosos órganos y sistemas y, como se ha empezado a ver en estudios científicos recientes, también deja huella en otro importante ecosistema: la microbiota intestinal.

A medida que los niveles de estrógenos fluctúan y disminuyen durante la perimenopausia, comienza a cambiar la composición y diversidad de microorganismos del intestino. Aunque por el momento no se acaba de comprender del todo esa compleja relación -porque hasta el momento no se había estudiado-, se sabe que los estrógenos influyen en la microbiota y, a su vez, la microbiota interviene en el metabolismo de estas hormonas, con posibles repercusiones en el sistema inmunitario, el metabolismo, la salud ósea y cerebral. Sin embargo, todavía resulta difícil separar qué parte se relaciona con los cambios hormonales y cuál con el envejecimiento, la dieta, la medicación u otros factores.

“Lamentablemente, hasta ahora se ha invertido poquísima financiación para estudiar en profundidad temas vinculados a la salud femenina”, reclama la Dra, Mireia Vallès-Colomer, investigadora principal del grupo de estudio del microbioma de la Universitat Pompeu Fabra (UPF). “No hay ningún estudio que demuestre exactamente qué pasa en la microbiota durante la menopausia”.

 

¿Cómo interactúan los estrógenos y la microbiota intestinal?

Para empezar a cerrar esa brecha de conocimiento, Vallès-Colomer ha iniciado un proyecto centrado en endometriosis en el que indaga en la relación entre hormonas sexuales y microbiota, con el objetivo de entender mejor este diálogo. Los primeros resultados apuntan a que algunas bacterias pueden metabolizar estrógenos endógenos, y también los estrógenos procedentes de tratamientos hormonales, o los fitoestrógenos presentes en algunos alimentos. “Se sabe que la microbiota los puede metabolizar, lo que aún no tenemos es la lista completa de qué bacterias se encargan de ello”, apunta la Dra. Vallès-Colomer.

En este sentido, el llamado estroboloma, el conjunto de genes bacterianos capaces de metabolizar las hormonas femeninas producidas principalmente en los ovarios y en menor cantidad otros tejidos, desempeña un papel clave. Algunas bacterias en el intestino son capaces de reciclar los estrógenos que les llegan desde el hígado y devolverlos al torrente sanguíneo, lo que, en ciertos contextos, podría resultar positivo en menopausia.

Sin embargo, aún no está claro hasta qué punto las diferencias en el metabolismo bacteriano de los estrógenos modifican sus niveles en el organismo ni cómo intervenir sobre la microbiota para obtener beneficios clínicos, apunta Vallès Colomer.

El Dr. Juan Carlos Espín, profesor de investigación del CSIC en el CEBAS-CSIC, en Murcia, también estudia esta relación. En un trabajo reciente ha revisado cómo algunos medicamentos de uso prolongado pueden modificar bacterias intestinales relacionadas con el estroboloma y, con ello, las enzimas que participan en el metabolismo de los estrógenos. El análisis señala posibles efectos de fármacos como la metformina, las estatinas o algunos antidepresivos sobre estas bacterias, aunque subraya que todavía no hay estudios que hayan evaluado directamente en mujeres posmenopáusicas cómo estos tratamientos modifican la actividad del estroboloma.

 

La menopausia no es el único factor que influye en la microbiota intestinal

Además, los cambios de la microbiota no pueden atribuirse únicamente a la menopausia. La edad, el peso, la actividad física, la alimentación y los fármacos también influyen en ella. En esta línea, un análisis de 2025 de la cohorte ZOE PREDICT 3, liderado por investigadores del King’s College de Londres y de la universidad italiana de Trento, realizado con 70.399 mujeres en peri y posmenopausia, encontró una asociación moderada entre la microbiota intestinal y la intensidad global de los síntomas de la menopausia, tanto físicos -como fatiga, aumento de peso o sensación de metabolismo lento-, como psicológicos – ansiedad o cambios de humor-. Más de 32 especies o grupos bacterianos aparecían entre los principales predictores, pero se trata de una asociación, no de una relación de causa y efecto.

“Lo importante es entender qué hacen las bacterias y cómo interactúan con las hormonas, la dieta, el estilo de vida o los medicamentos”, explica el Dr. Espín. También resalta que “no es solo qué bacterias hay, sino cómo funcionan. En mujeres sanas y no medicadas estamos viendo que la composición global al comparar 120 mujeres fértiles frente a 90 en menopausia, no es radicalmente distinta, no hay una gran disbiosis, aunque sí aparecen diferencias funcionales. Esto matiza la idea de que el cambio hormonal de la menopausia implique necesariamente una alteración profunda de la microbiota”. Todos esos factores modifican la microbiota, por lo que resulta difícil atribuir los cambios únicamente a la menopausia, considera este investigador.

 

¿Qué podemos hacer mientras la ciencia avanza?

La recomendación de los investigadores no es “reparar” la microbiota, sino cuidarla. Una alimentación saludable, rica en vegetales, cereales integrales y alimentos fermentados como yogur o kéfir, actividad física, buen descanso y gestión del estrés forman parte de las pautas que señalan tanto Vallès-Colomer como Espín. También recomiendan limitar los ultraprocesados y el alcohol y utilizar antibióticos solo cuando sean necesarios.

Los fitoestrógenos, presentes por ejemplo en la soja o las semillas de lino, también despiertan interés. Algunas bacterias pueden transformar la daidzeína de vegetales como la soja en equol, un compuesto derivado de estos alimentos con cierta actividad estrogénica. Sin embargo, no todas las mujeres tienen las bacterias capaces de producirlo.

La investigación más reciente del equipo de Espín explora cómo estas diferencias individuales en la microbiota podrían ayudar a avanzar hacia una salud de precisión. En un ensayo con mujeres posmenopáusicas estudiaron cómo ciertos polifenoles (compuestos bioactivos presentes en alimentos vegetales) podían influir en el TMAO, una molécula relacionada con la salud cardiovascular y metabólica. La respuesta no fue igual en todas las mujeres y dependió, en parte, de las características de su microbiota y de su capacidad para producir compuestos como el equol y la urolitina A.

Estos resultados apuntan a que la microbiota podría ayudar a explicar por qué una misma intervención nutricional no tiene exactamente el mismo efecto en todas las personas. Pero todavía estamos lejos de poder hacer recomendaciones personalizadas basadas en las bacterias intestinales de cada mujer.

Por ahora, no hay una dieta milagrosa ni tampoco una fórmula para “reparar” la microbiota durante la menopausia. La evidencia apunta a algo mucho más sencillo: cuidarla también en esta etapa de la vida con los mismos hábitos que favorecen una buena salud general y seguir investigando cómo interactúan las bacterias intestinales con las hormonas a lo largo de esta etapa.

 

Referencias:

Kim C, Asnicar F, Marples L, et al. Associations between gut microbiota and menopause symptoms: novel insights from the ZOE PREDICT 3 cohort. Proceedings of the Nutrition Society. 2025;84(OCE3):E243. doi:10.1017/S0029665125101122

Jarrín-Orozco MP, García-Nicolás M, Romo-Vaquero M, et al. Precision health targeting TMAO in postmenopausal women: polyphenol effects modulated by urolithin A and equol metabotypes in a randomised, placebo-controlled crossover trial. Food Funct. 2026;17(4):2037-2049. Published 2026 Feb 23. doi:10.1039/d5fo05461c

Vriend, E.M.C., Galenkamp, H., Herrema, H. et al. Machine learning analysis of sex and menopausal differences in the gut microbiome in the HELIUS study. npj Biofilms Microbiomes 10, 152 (2024). https://doi.org/10.1038/s41522-024-00628-z

García-Nicolás M, Jarrín-Orozco MP, Romo-Vaquero M, et al. Dietary (poly)phenols, the gut-brain axis, and menopause: a perspective on an overlooked biological crossroad. Food Funct. 2026 May 12;17(9):3854-3870. doi: 10.1039/d6fo00429f

https://www.nhs.uk/conditions/menopause-and-perimenopause/symptoms/

https://www.biocodexmicrobiotafoundation.com/women-health-award/2026-microbiota-womens-health-international-grant-winner