La microbiota intestinal, gracias a su estrecha relación con el metabolismo y el sistema inmunitario, constituye uno de los centros neurálgicos de nuestra salud, una posición que la coloca en mitad de los procesos que influyen en el riesgo de contraer enfermedades.

La dieta influye en la composición de la microbiota intestinal, y se ha documentado que la forma en que la microbiota intestinal metaboliza nuestros alimentos sería más relevante que lo que comemos.