Ya nadie tiene dudas sobre la importancia de la alimentación en la modificación de nuestra microbiota intestinal. Cabe por tanto preguntarse acerca de la posibilidad de personalizar la nutrición en función de la composición de la microbiota intestinal de cada individuo.

Ensayos clínicos a gran escala han revelado que el microbioma de cada individuo puede reaccionar de manera diferente ante modificaciones en la dieta, lo cual justificaría recurrir a análisis del microbioma para personalizar las recomendaciones nutricionales.

Un estudio reciente, dirigido por Natalia Klimenko, del Centro de Innovación Skolkovo, en Rusia, se ha centrado en el impacto de las modificaciones de la alimentación a corto plazo en el microbioma intestinal. Estas investigaciones pretendían comprobar si las modificaciones en la dieta tenían un efecto significativo en la microbiota intestinal de los individuos y si la respuesta de ciertos sujetos era más favorable debido a la composición inicial de su microbiota.

Los participantes recibieron consejos nutricionales tanto generales como personales teniendo en cuenta sus hábitos alimentarios, con el objetivo de aumentar su consumo de fibras y disminuir el de azúcar, sal y grasas saturadas. Durante dos semanas, siguieron estas instrucciones y modificaron sus hábitos alimentarios.

Los resultados obtenidos sugieren que la composición inicial de la microbiota intestinal del sujeto era un indicador fiable para identificar los individuos susceptibles de reaccionar mejor a las modificaciones de la dieta.

En efecto, se observaron alteraciones más importantes en el microbioma de las personas cuya alimentación habitual era más pobre en fibra. En estos sujetos, la cantidad de bacterias capaces de degradar las fibras aumentaba más rápidamente.

Esto demuestra que las modificaciones en la dieta a corto plazo pueden inducir cambios en la composición de la microbiota intestinal, que tiende a parecerse a la de las personas acostumbradas a consumir fibra.

Si bien este estudio ha revelado que las modificaciones en la dieta pueden cambiar los perfiles microbianos a corto plazo, no ha tenido en cuenta las alteraciones a largo plazo o la influencia de estas modificaciones de la microbiota intestinal en el riesgo de padecer enfermedades o en la salud a largo plazo.

Este interesante hallazgo en el ámbito de la nutrición personalizada pone de manifiesto que la evaluación de la composición bacteriana original constituye el mejor medio para identificar los sujetos que responderán mejor a una modificación de la dieta. Asimismo, abre el camino a nuevas investigaciones sobre modificaciones a largo plazo en la dieta y más concretamente, sobre su efecto sobre la salud humana.

Estos resultados respaldan además la necesidad de estudiar las ventajas de los análisis individuales de microbioma en la elaboración de recomendaciones nutricionales personalizadas.

 

 

Referencias:

Klimenko, N., Tyakht, A., Popenko, A., Vasiliev, A., Altukhov, I., Ischenko, D.. Alexeev, D. (2018). Microbiome Responses to an Uncontrolled Short-Term Diet Intervention in the Frame of the Citizen Science Project. Nutrients, 10(5), 576. doi:10.3390/nu10050576

Andrea Hardy
Andrea Hardy
La dietista canadiense de Calgary Andrea Hardy se ha especializado en los trastornos gastrointestinales y el microbioma intestinal. En Canadá es conocida como la dietista de la salud intestinal que instruye a los especialistas de salud intestinal y al público en general sobre el papel clave de la nutrición en la salud intestinal. Síganla en Ignite Nutrition, o en Twitter (@AndreaHardyRD).