Fibra y microbiota: beneficiosa, perjudicial o sin efecto

10 de junio de 2026

by Manon Oliero

La fibra alimentaria suele considerarse esencial para la salud intestinal. Pero ¿es siempre beneficiosa? Nuevas investigaciones cuestionan esta idea y destacan que no todas las fibras actúan de la misma manera y que el contexto, el tipo y la dosis son factores importantes.

La dieta sin gluten seguida por las personas con enfermedad celíaca puede ser baja en fibra. Investigadores de la Universidad McMaster han mostrado que las personas con enfermedad celíaca presentan una menor capacidad para metabolizar la fibra alimentaria en el intestino delgado debido a la falta de determinadas bacterias esenciales para su degradación.

En las redes sociales, la etiqueta #fibermaxxing sirve de inspiración para que las personas aumenten su ingesta diaria de fibra. Aunque el entusiasmo por una alimentación más saludable es algo positivo, esta tendencia también plantea una pregunta importante: ¿qué dice la ciencia en realidad sobre la fibra, la microbiota y la salud?

Un nuevo estudio revela que el consumo de alimentos ricos en fibra puede desempeñar un papel crucial a la hora de prevenir el cáncer. La investigación muestra que algunos productos generados por la microbiota intestinal al digerir la fibra, como el butirato o el propionato, pueden alterar la expresión génica y tener efectos antitumorales. Estos hallazgos destacan la importancia de incluir cereales integrales, verdura, fruta, legumbres y frutos secos en nuestra dieta diaria con el fin de favorecer la salud a largo plazo.

Restringir la fibra dietética es un consejo común para las personas que viven con enfermedad inflamatoria intestinal. Una nueva investigación muestra que no todas las fibras funcionan igual y su impacto en la inflamación intestinal y la función de barrera intestinal depende del tipo de fibra, el estado inmunológico individual y la capacidad fermentativa de sus microbios intestinales.

La variedad de la dieta está relacionada con la diversidad del microbioma intestinal y una mayor abundancia de algunas bacterias potencialmente beneficiosas. Un nuevo estudio sugiere cómo, aumentar la cantidad y diversidad de la ingesta de fibra dietética mediante el consumo de pan multifibra, puede mejorar la resistencia al colesterol y la insulina, al alterar la composición y función del microbioma intestinal.

Lo que comemos determina en gran medida el estado de nuestra microbiota intestinal. Un amplio estudio realizado con más de 1.000 personas mostraba recientemente cómo una dieta equilibrada y nutritiva contribuye a una microbiota intestinal más sana y a una mejor salud, mientras que una dieta rica en alimentos procesados, azúcares y sal favorece una microbiota intestinal asociada a una mala salud metabólica.

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