La 14.ª edición de la Cumbre Mundial Gut Microbiota for Health ha reunido a expertos internacionales para presentar los últimos avances en este campo. La reunión presentó nuevas terapias dirigidas al microbioma para el tratamiento del cáncer, muchas de las cuales aún se encuentran en una fase emergente. Los trabajos presentados por el Dr. Gianluca Ianiro, la Dra. Lisa Derosa y el Dr. Miguel Zugman han puesto de manifiesto no solo importantes avances científicos, sino también la importancia de la colaboración a gran escala.

 

Por qué los resultados clínicos del cáncer varían: más allá de la genética y los tratamientos

El cáncer es actualmente una de las principales causas de muerte en los países en desarrollo. Los profesionales sanitarios también muestran una preocupación creciente por el aumento de los cánceres de aparición temprana, que afectan a personas más jóvenes y que a menudo quedan fuera de los programas actuales de cribado. En la mayoría de los cánceres cuya aparición no está determinada principalmente por factores genéticos, las causas siguen siendo complejas y aún no se conocen completamente. Probablemente impliquen una combinación de exposiciones ambientales, alimentación, actividad física, estrés, sueño y otros factores relacionados con el estilo de vida.

A lo largo de los años, se han desarrollado diversos tratamientos para combatir el cáncer, entre ellos la quimioterapia, la radioterapia y la hormonoterapia. Más recientemente, la inmunoterapia se ha consolidado como un gran avance. Para entender cómo funciona, es importante saber que nuestro sistema inmunitario detecta y elimina constantemente las células anómalas. Sin embargo, las células cancerosas pueden eludir esta vigilancia al «esconderse» del sistema inmunitario. La inmunoterapia tiene como objetivo reactivar las células inmunitarias para que puedan volver a reconocer y eliminar las células cancerosas. Mientras que algunos pacientes responden muy bien a la inmunoterapia, llegando en ocasiones a alcanzar una remisión a largo plazo, otros no muestran ninguna respuesta al tratamiento. Comprender las razones de esta diferencia sigue siendo hoy uno de los principales desafíos de la investigación contra el cáncer.

 

La microbiota intestinal: un actor clave en la respuesta a la inmunoterapia

Aquí es donde entra en juego la microbiota intestinal. El trabajo colaborativo del Dr. Gianluca Ianiro, la Dra. Lisa Derosa y el Dr. Miguel Zugman se centra en comprender por qué los pacientes responden de manera diferente a la inmunoterapia y cómo la microbiota intestinal puede influir en esta respuesta.

Una observación importante es que los pacientes que reciben antibióticos tienden a no responder a la inmunoterapia. Esto sugiere que alterar la microbiota intestinal podría disminuir la eficacia de estos tratamientos. Esto resulta especialmente relevante porque muchos pacientes con cáncer reciben antibióticos durante su tratamiento.

Para seguir investigando esta cuestión, estos equipos han analizado amplias cohortes de pacientes en múltiples estudios, incluidos cánceres localizados fuera del intestino, como los de piel y riñón. Han identificado patrones específicos en la microbiota intestinal asociados a la respuesta al tratamiento. Por ejemplo, determinados grupos bacterianos eran más abundantes en los pacientes que respondían peor a la inmunoterapia, mientras que otros se asociaban a mejores resultados clínicos.

Una bacteria, Akkermansia muciniphila, ha sido identificada como un marcador clave asociado al equilibrio de la microbiota y a la respuesta al tratamiento. Basándose en estos amplios conjuntos de datos, los investigadores han desarrollado una herramienta predictiva denominada TOPOscore, cuyo objetivo es estimar la probabilidad de respuesta al tratamiento y, posiblemente, también el riesgo de enfermedad en función de la composición de la microbiota. Estas herramientas aún se encuentran en fase de desarrollo, pero ilustran la evolución hacia una medicina más personalizada.

 

¿Puede el trasplante de microbiota fecal mejorar los resultados de los tratamientos contra el cáncer?

Dado el estrecho vínculo entre la microbiota intestinal y la respuesta al tratamiento, los investigadores han estudiado si modificar la microbiota podría mejorar los resultados clínicos. El trasplante de microbiota fecal (TMF) es un procedimiento que consiste en transferir microbios intestinales de un donante sano a un paciente. Este procedimiento ya ha demostrado una elevada eficacia en el tratamiento de las infecciones por Clostridioides difficile. Por ello, los investigadores han evaluado si el TMF también podría beneficiar a los pacientes con cáncer que reciben inmunoterapia.

En pacientes con melanoma, se ha demostrado que el TMF puede mejorar, en algunos casos, la respuesta a la inmunoterapia y traducirse en mejores resultados clínicos. Estudios actualmente en curso, incluidos algunos en cáncer de riñón, sugieren que el TMF puede influir en la actividad de las células inmunitarias, lo que respalda su posible papel en el tratamiento del cáncer.

Sin embargo, el TMF presenta importantes limitaciones. Es difícil de estandarizar, depende de la disponibilidad de donantes y plantea desafíos tanto prácticos como regulatorios. Siguen existiendo interrogantes sobre la forma en que debería administrarse, cuándo debería utilizarse y cómo garantizar resultados consistentes. Es por ello que los investigadores buscan ahora enfoques más controlados que vayan más allá del TMF.

 

Del TMF a las terapias de precisión: el auge de las intervenciones dirigidas al microbioma

El siguiente paso consiste en desarrollar tratamientos más precisos basados en bioterapéuticos vivos.

A partir de análisis de la microbiota, los investigadores han identificado determinadas bacterias que con frecuencia están ausentes o son menos abundantes en los pacientes que no responden a la inmunoterapia. Algunos ensayos clínicos han probado determinadas bacterias como posibles tratamientos. Estos resultados se han presentado durante la cumbre, pero todavía no se han publicado. Por ejemplo, una cepa bacteriana denominada CBM588 ha mostrado una mejora de la respuesta a la inmunoterapia en pacientes con cáncer de riñón. De forma similar, los ensayos realizados con Faecalibacterium prausnitzii en cáncer de pulmón y de estómago han mostrado resultados prometedores.

Se sabe que estas bacterias producen compuestos beneficiosos y contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmunitario. Curiosamente, sus efectos no requieren una colonización permanente del intestino. Incluso cambios temporales en la microbiota parecen ser suficientes para estimular el sistema inmunitario y mejorar la respuesta al tratamiento.

 

Proteger el microbioma: una nueva frontera en la lucha contra el cáncer

Una de las principales conclusiones de estas investigaciones es que preservar o modificar la microbiota intestinal resulta fundamental para optimizar los tratamientos contra el cáncer. Por ejemplo, el uso de antibióticos puede afectar negativamente a la respuesta al tratamiento, lo que pone de manifiesto la importancia de tomar decisiones clínicas cuidadosamente fundamentadas. Aunque el TMF ha mostrado un potencial prometedor, el campo se orienta cada vez más hacia intervenciones más precisas, controladas y fácilmente escalables, basadas en productos bioterapéuticos vivos específicos. En conjunto, estos avances sugieren que actuar sobre la microbiota intestinal podría llegar a convertirse en un componente importante del tratamiento del cáncer en el futuro.