Ya se sospechaba desde hace tiempo que la manera en que nacemos es clave para determinar qué tipo de organismos colonizarán nuestro intestino. Ahora, el mayor estudio jamás realizado sobre la microbiota intestinal de los recién nacidos y el impacto de las modalidades de parto acaba de confirmar esta teoría.

Según esta nueva investigación, las bacterias intestinales de los bebés nacidos por cesárea difieren de las de los nacidos por vía vaginal. Sin embargo, estas diferencias tienden a desaparecer a partir de los 6 a 9 meses de edad.

Se desconoce por ahora si esas diferencias iniciales tendrán implicaciones para la salud en el futuro, aunque el nacimiento por cesárea ya se vinculó con anterioridad a un mayor riesgo de desarrollar asma, alergias y otras enfermedades autoinmunes.

En este nuevo estudio publicado en Nature, investigadores del Wellcome Sanger Institute, de la University College de Londres (UCL) y la Universidad de Birmingham, analizaron 1.679 muestras de microbiota intestinal de alrededor de 600 recién nacidos y 175 madres. Tomaron muestras fecales de niños sanos de 4, 7 y 21 días de edad, nacidos en hospitales del Reino Unido:  314 por vía vaginal y 282 por cesárea. Además, con posterioridad realizaron un seguimiento de un reducido grupo de niños hasta la edad de un año.

Los científicos confirmaron que los niños nacidos por vía vaginal habían recibido la mayor parte de sus microbios intestinales de sus madres, mientras que los nacidos por cesárea presentaban  bacterias habitualmente vinculadas al ambiente hospitalario.

Observaron asimismo que la microbiota intestinal de los bebés no parecía provenir de la vagina de sus madres, sino más bien de sus intestinos. Estos resultados ponen en entredicho la tan controvertida siembra vaginal, una práctica cada vez más popular.

Además de la modalidad de parto, los investigadores comprobaron que la administración sistemática de antibióticos a las mujeres previa a la cesárea podía afectar a la composición inicial de la microbiota intestinal en los niños.

Los investigadores constataron que tras el destete de los niños (entre los 6 y los 9 meses de edad) las diferencias en la composición de la microbiota intestinal prácticamente desaparecían, con excepción de las bacterias comensales Bacteroides, vinculadas a efectos positivos en el sistema inmunitario y que contribuyen a suprimir la inflamación. Los niños nacidos por cesárea presentaban niveles muy bajos o nulos de estas bacterias. Y para la mayoría de los niños, esto continuaba 9 meses más tarde. A esa edad, incluso si los niños se habían alimentado con leche materna durante al menos 6 meses, 6 de cada 10 tenían muy pocas o carecían de Bacteroides en su microbiota.

Por ahora, los autores desconocen las consecuencias a largo plazo de este hallazgo. A este respecto, los científicos recalcan que, en muchos casos, una cesárea es un medio para salvar la vida tanto de la madre como del niño. Se necesitarán más estudios exhaustivos para ampliar los conocimientos en este ámbito, por lo que los resultados de estas investigaciones no deberían disuadir a las madres de recurrir a una cesárea.

Este estudio forma parte del proyecto Baby Biome Study, cuyo objetivo es hacer un seguimiento de otros miles de recién nacidos durante su infancia y así entender mejor el papel de la modalidad de nacimiento en la colonización del intestino por los microbios. En un futuro próximo, el estudio también tendrá en cuenta el impacto de otros factores como antibióticos y lactancia materna en la microbiota intestinal y por tanto, en la salud general a lo largo de la vida.

Estudios adicionales nos ayudarán a entender el papel de la microbiota intestinal en las primeras etapas de la vida, pudiendo incluso permitir el desarrollo de terapias para obtener un microbioma sano”, explica el Profesor Peter Brocklehurst, de la Universidad de Birmingham, investigador principal de Baby Biome Study.

Estudio de referencia

Shao Y, Forster SC, Tsaliki E et al. Stunted gut microbiota and increased pathogen colonisation associated with caesarean birth. Nature, 2019 DOI: 10.1038/s41586-019-1560-1

Cristina Sáez
Cristina Sáez
Cristina Sáez es periodista freelance especializada en ciencia. Trabaja para diversos medios de comunicación, como el diario La Vanguardia, donde coordina la sección de ciencia Big Vang; y colabora con centros de investigación y sociedades científicas. Su trabajo periodístico ha sido reconocido, entre otros, con el Premio de Periodismo en Medicina Boerhinger Ingelheim 2015. El Twitter de Cristina @saez_cristina