Con motivo de este Día Mundial del Microbioma, exploramos la perspectiva One Health (Una sola salud), que plantea que la salud humana, animal y ambiental no son cuestiones separadas, sino expresiones de un mismo sistema interconectado.
¿Qué es el enfoque One Health y por qué es relevante para la salud intestinal?
El enfoque One Health parte de la premisa de que la salud humana, animal y la de los ecosistemas están estrechamente conectadas y son interdependientes1. Aunque solemos pensar en nosotros mismos como individuos, la ciencia demuestra hoy que somos «holobiontes»2, es decir, comunidades complejas formadas por células humanas y billones de microbios íntimamente conectadas entre sí y que han coevolucionado a lo largo del tiempo. Las bacterias, los hongos, los virus y las arqueas no son simples pasajeros. Desempeñan un papel activo en nuestra salud e influyen en procesos tan diversos como la digestión, la inmunidad, el estado de ánimo y el metabolismo.
Estos microorganismos también nos conectan con el mundo que nos rodea, ya que constituyen un denominador común de todas las formas de vida en la Tierra. Subconjuntos de comunidades microbianas circulan constantemente entre los distintos entornos que compartimos. Pasan del suelo y el agua a las plantas y los animales, y de ahí a nuestro organismo, antes de regresar al medio ambiente. Al actuar como los ingenieros invisibles del planeta3, estos microbios contribuyen a conectar la salud de toda la biosfera.
El microbioma intestinal está moldeado por el entorno en el que vivimos
Nuestra microbiota intestinal está lejos de ser un sistema cerrado. Por el contrario, interactúa de forma continua con la diversidad microbiana que nos rodea. Los alimentos que consumimos, los espacios en los que vivimos y los animales con los que convivimos dejan todos una huella microbiana.
Tomemos como ejemplo el suelo. Las investigaciones muestran que los suelos sanos y diversos3 transfieren bacterias beneficiosas a las plantas que consumimos, contribuyendo así a la riqueza microbiana de nuestra alimentación.
Las interacciones con las mascotas y otros animales domésticos6 también desempeñan un papel importante. Vivir con animales se asocia a una mayor diversidad del microbioma cutáneo e intestinal, probablemente debido al intercambio de microbios que se produce mediante el contacto, los espacios compartidos y la exposición a entornos exteriores. Asimismo, pasar tiempo en entornos ricos en biodiversidad expone nuestro organismo a una mayor diversidad de microbios procedentes del entorno, algo que los entornos urbanos y los espacios interiores sencillamente no pueden reproducir.
Como ha señalado la investigadora especializada en microbioma Mireia Vallès-Colomer, nuestros microbiomas se moldean y se comparten continuamente a través de nuestras relaciones sociales, desde los microbios que heredamos de nuestras madres y familias hasta los que intercambiamos con amigos y mascotas. En otras palabras, nuestra identidad microbiana es a la vez social y ecológica.
Por qué una misma dieta afecta de forma diferente a cada persona
Una de las aportaciones más fascinantes del enfoque One Health es que nuestra composición microbiana única determina la forma en que metabolizamos lo que comemos. Un mismo alimento puede tener efectos muy distintos según quién lo consuma, no únicamente por la genética, sino también por la comunidad microbiana presente en el intestino.
Las investigaciones muestran7 que las bacterias intestinales pueden transformar algunos compuestos en moléculas beneficiosas, al tiempo que detoxifican otras sustancias. Por ejemplo, cuando consumimos determinados nutrientes de origen vegetal, solo las personas que albergan ciertas especies bacterianas específicas pueden transformar esos compuestos en agentes protectores naturales capaces de inhibir el crecimiento de patógenos nocivos como E. coli. Esto significa que los beneficios para la salud que puede aportar un alimento determinado, como el fortalecimiento de las defensas naturales, dependen por completo de que la comunidad microbiana de cada persona cuente con las herramientas necesarias para llevar a cabo esa función.
Esto explica por qué una misma dieta puede tener efectos distintos en la salud de cada persona, ya que dichos efectos pueden depender de la comunidad microbiana de cada individuo.
¿Pueden los microbios ayudarnos a afrontar los desafíos globales?
El enfoque One Health va mucho más allá de replantear la salud intestinal individual. También pone de relieve el papel que desempeñan los microbios para hacer frente a algunos de los mayores desafíos de nuestro planeta3.
En relación con el clima, los microbios desempeñan un papel fundamental: regulan los intercambios de gases de efecto invernadero en el permafrost, los humedales y los océanos. Los innovadores aditivos microbianos para la alimentación4 del ganado podrían incluso reducir las emisiones de metano y, al mismo tiempo, mejorar la digestión y la salud animal.
En cuanto a la resistencia a los antimicrobianos, una de las amenazas más graves5 para la salud mundial, mantener microbiomas ambientales saludables puede ayudar a limitar de forma natural la proliferación de patógenos peligrosos2 y reducir así la presión selectiva que favorece la aparición de resistencias.
En agricultura, aprovechar los microbiomas naturales de los suelos y los cultivos puede reducir el uso de fertilizantes químicos y contribuir a que los sistemas alimentarios sean más resilientes4 y sostenibles.
En todos estos desafíos se observa un mismo patrón: cuando los ecosistemas microbianos están sanos, los sistemas más amplios también tienden a estarlo.
Pequeños cambios, grandes repercusiones
Comprender la salud intestinal desde la perspectiva One Health no implica cambiar radicalmente nuestros hábitos de vida. Sin embargo, sí nos invita a cambiar de perspectiva: ver nuestro intestino no como un sistema aislado que debe optimizarse, sino como una interfaz viva entre nuestro organismo y el mundo que nos rodea.
Algunas de las medidas más eficaces son también de las más accesibles. Si queremos favorecer el equilibrio de nuestro intestino, podemos empezar por diversificar nuestra alimentación. Una alimentación variada y el consumo de productos fermentados ayudan a enriquecer nuestro intestino con especies beneficiosas. Mantener un vínculo con la naturaleza6 también puede ser beneficioso. Pasar tiempo al aire libre y convivir con mascotas favorece la exposición de nuestra piel y nuestro intestino a microbios beneficiosos procedentes del entorno.
Por último, apoyar prácticas sostenibles2 y elegir alimentos procedentes de sistemas agrícolas con suelos saludables contribuye a mantener los ciclos microbianos que ayudan a preservar la estabilidad de todo el planeta. En este Día Mundial del Microbioma, recordemos que al proteger los microbios de nuestro entorno, estamos protegiendo en última instancia nuestra propia salud.
Referencias
- Häsler B, Tvarijonaviciute A, Savić S, eds. Principles of One Health for a Better Planet. CAB International; 2025.
- Van Bruggen AHC, Goss EM, Havelaar A, et al. One Health – Cycling of diverse microbial communities as a connecting force for soil, plant, animal, human and ecosystem health. Sci Total Environ. 2019;664:927-937. doi:10.1016/j.scitotenv.2019.02.091
- Rocke E, Knight R, Ghisleni G, et al. Microbiomes for a stable planet: embedding microbial processes in global climate action. Green Carbon. 2026;1(1):[insert pages]. doi:10.1016/j.greenca.2026.01.001
- Proctor LM, Dore J, Maguin E, et al. Integrating microbiomes into One Health: insights from the 2025 One Health World Microbiome Partnership Summit. Lancet Microbe. 2026;7:101319. doi:10.1016/j.lanmic.2025.101319
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- Trinh P, Zaneveld JR, Safranek S, Rabinowitz PM. One Health relationships between human, animal, and environmental microbiomes: a mini-review. Front Public Health. 2018;6:235. doi:10.3389/fpubh.2018.00235
- Culp EJ, Nelson NT, Verdegaal AA, et al. Microbial transformation of dietary xenobiotics shapes gut microbiome composition. Cell. 2024;187(22):6327-6345. doi:10.1016/j.cell.2024.08.038