
Fuente: Georgia Kirkos, McMaster University. From left, Elena Verdu, Kyle Jackson, y Zeinab Hosseinidoust.
La occidentalización se ha asociado a un aumento del número de casos de enfermedades inflamatorias intestinales (EII), especialmente entre los niños. Norteamérica presenta una de las tasas de EII más altas del mundo. Aunque los tratamientos actuales pueden ser eficaces, pueden perder eficacia a largo plazo o requerir un aumento progresivo de las dosis, lo que incrementa el riesgo de efectos adversos.
En las EII interviene una combinación de factores genéticos, respuestas inmunitarias y el microbioma intestinal. Algunas personas con enfermedad de Crohn presentan niveles elevados de una bacteria concreta denominada Escherichia coli adherente-invasiva (AIEC), que se infiltra en la mucosa intestinal y alimenta la inflamación. Aunque los antibióticos pueden hacer retroceder la infección, actúan de forma indiscriminada: eliminan las bacterias beneficiosas junto con las perjudiciales, lo que, a la larga, puede agravar el problema.
Investigadores de la Universidad McMaster han desarrollado en ratones un enfoque de precisión para tratar las EII mediante bacteriófagos, unos virus «inteligentes» que actúan sobre bacterias perjudiciales específicas sin afectar a las bacterias beneficiosas.
El equipo de investigación se ha centrado en cepas de AIEC aisladas de pacientes con enfermedad de Crohn, unas bacterias perjudiciales difíciles de identificar y de atacar de forma selectiva. «Uno de los desafíos es que las AIEC se definen por su comportamiento, y no únicamente por la forma en que aparecen en un análisis del microbioma», afirma Elena Verdu, profesora del Departamento de Medicina y directora del Farncombe Family Digestive Health Research Institute. «Para identificarlas, necesitamos evaluar su comportamiento, en particular su capacidad para adherirse a las células intestinales, invadirlas y sobrevivir en el interior de las células inmunitarias.»
En lugar de eliminar las AIEC perjudiciales, el bacteriófago, o fago, ha desactivado un «interruptor» genético que controla la capacidad de estas bacterias para invadir la pared intestinal, desarmándolas en lugar de destruirlas. «Los fagos funcionan como un sistema de llave y cerradura: cada fago actúa únicamente sobre determinadas bacterias. Esa precisión nos permite intervenir sin eliminar todo el microbioma», explica Zeinab Hosseinidoust, profesora asociada del Departamento de Ingeniería Química y de la Escuela de Ingeniería Biomédica.
Como resultado, los ratones han desarrollado una colitis más leve y han sufrido menos brotes. Los investigadores también observaron que la fagoterapia aumentaba la eficacia de un corticoide de uso habitual para controlar la inflamación (budesonida). Cuando se combinaba con el fago, una dosis de corticoide inferior a la habitual proporcionaba beneficios comparables a los obtenidos con dosis más elevadas del medicamento administrado en solitario. Muchos tratamientos para las EII pierden eficacia con el tiempo porque no actúan sobre la causa microbiana subyacente de la inflamación. Estos hallazgos aportan las primeras evidencias de que modular el comportamiento de las bacterias, en lugar de limitarse a eliminarlas, podría constituir una estrategia complementaria factible.
Los resultados apuntan a un enfoque de medicina de precisión para las EII. La función bacteriana sobre la que actúa el fago puede medirse en muestras de heces y resultó ser más elevada en un subgrupo de pacientes con enfermedad de Crohn, lo que sugiere una posible forma de identificar a quienes podrían beneficiarse más de esta terapia. Los próximos pasos incluyen evaluar un conjunto más amplio de cepas bacterianas procedentes de pacientes con EII y desarrollar combinaciones de fagos, lo que acerca este enfoque a los ensayos clínicos en humanos.
«Si logramos identificar a los pacientes que presentan esa función bacteriana perjudicial, en el futuro podríamos intervenir con una terapia dirigida diseñada específicamente para reducir esa actividad», afirma Verdu.
Nota: Este artículo ha sido adaptado por motivos de claridad y concisión a partir del comunicado de prensa original publicado por la Universidad McMaster.
Referencia:
Jackson K, Galipeau HJ, Hann A, et al. Phage intervention improves colitis and response to corticosteroids by attenuating virulence of Crohn’s disease-associated bacteria. Sci Transl Med. 2026; 18(857): eadz4589. doi: 10,1126/scitranslmed.adz4589.