Frutas y verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y grasas saludables. Son los alimentos que conforman la base de la dieta mediterránea, el patrón alimentario más asociado a una mejor salud integral.
Numerosos estudios científicos han constatado que seguir esta pauta nos protege frente a las enfermedades cardiovasculares y las metabólicas, tanto de forma directa, por la acción de los nutrientes que contiene sobre el organismo; como indirecta, a través de la microbiota intestinal.
Ahora un nuevo trabajo, publicado en BMC Medicine, constata cómo este tipo de alimentación también contribuye a preservar la cognición a medida que cumplimos años.
La investigación, liderada por científicos de la Universidad Rovira i Virgili, del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), ambos ubicados en Tarragona, y del CIBERobn (Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición) concluye que la dieta mediterránea se vincula a una microbiota intestinal más saludable y a un deterioro cognitivo más lento en personas mayores con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico.
“Las personas que se adhieren más a la dieta mediterránea presentan un deterioro cognitivo menor que los que adhieren menos”, explica Jiaqi Ni, investigadora postdoctoral de la URV y primera autora del artículo.
Y eso, añade Ni, en un contexto mundial en que la población cada vez está más envejecida y aumenta la incidencia de demencias como el Alzheimer, abre la puerta a poder diseñar intervenciones dietéticas que contribuyan a frenar el declive cognitivo.
En este nuevo trabajo observacional, los investigadores siguieron a 746 adultos mayores durante seis años. Todos ellos tenían sobrepeso u obesidad y padecían un riesgo cardiovascular elevado. Los científicos evaluaron su nivel de adherencia a la dieta mediterránea a través de cuestionarios, analizaron la composición de su microbiota intestinal a partir de muestras de heces y monitorizaron su función cognitiva a lo largo del periodo de duración del estudio.
“Las personas que se adhieren más a la dieta mediterránea presentan un deterioro cognitivo menor que los que adhieren menos”
Según sus resultados, los que siguen más fielmente este patrón alimentario, preservan una microbiota intestinal más diversa y favorable, y evolucionan cognitivamente de forma más positiva.
Además, utilizando una inteligencia artificial identificaron una “huella microbiana” propia de la dieta mediterránea. Se trata de una especie de biomarcador que tiene en cuenta la presencia y abundancia de determinadas bacterias intestinales asociadas a ese tipo de alimentación.
“Esa “huella” tiene en cuenta los 20 grupos bacterianos más relevantes de la dieta mediterránea, con los que generamos una puntuación. Cuanto más alta, más adherencia a la dieta mediterránea y mayor protección frente al declive cognitivo”, asegura Ni. El motivo parece ser que son los metabolitos que producen esas bacterias, que ejercen un efecto muy beneficioso en la salud, y también benefician la función cognitiva.
“Nuestro estudio demuestra que la microbiota es una pieza clave en los beneficios cognitivos de la dieta mediterránea”, apunta Ni, quien concluye: “Mejorar la dieta es una estrategia sencilla y accesible, que puede tener efectos positivos reales en la salud cerebral”.
Referencia: Ni J, Hernández-Cacho A, Nishi SK, Babio N, et al. Mediterranean diet, gut microbiota, and cognitive decline in older adults with obesity/overweight and metabolic syndrome: a prospective cohort study. BMC Med. 2025 Dec 1. doi: 10.1186/s12916-025-04488-y.