Sexo, nivel de estudios y lactancia, tres factores que determinan las composición microbiana de un individuo

La composición de la población microbiana de un organismo humano (cuyo papel resulta esencial en la salud de las personas) dependerá de unos pocos hechos cruciales de su vida. El sexo de la persona y su nivel de educación, así como si fue alimentado con leche materna o no, modelan las comunidades bacterianas del organismo.

De hecho, una persona con un alto nivel de estudios tiene una combinación de bacterias intestinales  – flora intestinal o microbiota intestinal– diferente a la de otra con un nivel inferior. Y un individuo que haya sido alimentado con leche materna tiene una comunidad bacteriana bucal e intestinal distintas de las de uno criado con leche artificial.

Un estudio de Tao Ding y Patrick Schloss, de la Universidad de Michigan recientemente publicado en Nature identificó estos eventos clave. Los autores, basándose en datos del Proyecto Microbioma Humano y en mediciones adicionales, supervisaron las bacterias de 18 partes del cuerpo (boca, nariz, intestinos, oídos, etc.) de 300 individuos sanos durante casi dos años. Se centraron en 4 comunidades bacterianas cuyo genoma secuenciaron con el objetivo de identificar su presencia y medir la proporción de cada uno en cada parte del cuerpo. De esta forma consiguieron determinar la variación cuantitativa de esas 4 poblaciones en los individuos estudiados.

Asimismo, recopilaron más de 160 detalles acerca de la vida de los voluntarios, incluidos edad, país, alimentación, etc. Gracias a métodos estadísticos, dividieron a las personas en tres grupos con perfiles bacterianos similares, y se procedió a comprobar si existía alguna correlación entre esos grupos y alguno de los 160 datos recabados. Se dieron cuenta de que tres factores diferenciaban claramente a los grupos: el sexo de la persona, su nivel de estudios y si había sido alimentada con leche materna siendo bebé.

A pesar de que esos eventos estén vinculados a poblaciones microbianas claramente diferenciadas, aún no se ha probado si acaban influenciando a los microbios, o cómo lo hacen. Un alto nivel de estudios, por ejemplo, podría ir aparejado con una situación acomodada y un estatus social elevado, factores que podrían considerarse la causa real de la correlación.

En cualquier caso, los científicos señalan al conjunto de nuestros microbios como una de las formas a través de la cual el entorno en el que evolucionamos puede acabas determinando nuestro estado de salud. De hecho, las bacterias corporales desempeñan un papel preponderante tanto en la digestión como en la función inmunitaria e incluso en la salud mental.

El estudio también ha revelado otras correlaciones singulares. Como, por ejemplo, que la población de bacterias de la boca y de los intestinos difieren, pero conocer una de las dos nos permite predecir la otra. Por otra parte, durante el periodo de muestreo, las bacterias de la cavidad oral permanecieron mucho menos estables que las de la vagina o de los intestinos.

Los científicos intentan ahora entender la causa de dichas correlaciones y ampliar las mediciones a muestras más grandes y variadas para comprobar si algún otro hecho de la vida también puede tener repercusiones en nuestra salud.

GMFH Editing Team