Entrevista a Patrice D. Cani: "Los probióticos y los prebióticos pueden mejorar o prevenir el desarrollo de ciertas enfermedades"

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Patrice D. Cani es investigador y Profesor en el Fondo de investigación científica de Bélgica (FRS-FNRS), y lidera el grupo de investigación sobre metabolismo y nutrición en el Louvain Drug Research Institute (LDRI) de la Universidad Católica de Lovaina ubicada en Bruselas. Fue uno de los científicos que acuñó el concepto de prebiótico veinte años atrás, mientras trabajaba en el laboratorio de Nathalie Delzenne y Marcel Roberfroid. En la actualidad, investiga el papel de la microbiota intestinal en la aparición de la diabetes, la obesidad y la inflamación de grado bajo. Más concretamente, estudia el vínculo entre la microbiota intestinal, el huésped y ciertos sistemas biológicos como el endocannabinoide y el sistema inmunitario innato en el contexto de las enfermedades metabólicas. Fue uno de los principales oradores durante las conferencias Bdebate que tuvieron lugar a principios de julio pasado en el Museo de las Ciencias Cosmocaixa de Barcelona, donde concedió una entrevista a Gutmicrobiotawatch.org.

¿Qué es un probiótico?

Los probióticos son bacterias vivas que son ingeridas y pueden tener un impacto positivo en nuestra salud. Se puede tratar de probióticos que se añaden a la leche o que están presentes en los yogures u otras leches fermentadas. O también pueden ser pastillas que contienen bacterias vivas. Esta es la definición aprobada por los científicos, pero no podemos olvidar los productos fermentados que, a pesar de no ser reconocidos como probióticos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), podrían tener un impacto beneficioso en la salud. La cuestión no está zanjada y es probable que la definición acabe revisándose.

¿Tienen los distintos probióticos efectos diferentes sobre la microbiota?

No podemos generalizar respecto a los efectos de todos los probióticos. Lo que se ha estudiado y demostrado para una cepa específica no puede automáticamente extrapolarse a otras cepas. Sin embargo, se pueden por supuesto obtener efectos similares de los probióticos que provienen de alimentos o de píldoras, como por ejemplo a la hora de proteger o reducir el riesgo de diarrea causada por los tratamientos antibióticos. Algunos probióticos han mostrado tener cierto impacto en la reducción de la inflamación o en la alteración de la tasa de glucemia tanto en humanos como en roedores, pero una vez más, no se puede afirmar que todos los probióticos tendrán el mismo efecto.

¿Es aconsejable que las personas sanas consuman probióticos?

Se pueden ingerir probióticos o prebióticos para mejorar el desarrollo de algunas enfermedades o incluso estimular el sistema inmunitario. Nuestra vida diaria nos depara grandes niveles de estrés y no podemos nunca estar seguros de cuándo vamos a enfermar. Por tanto, la posibilidad de reducir o prevenir la sintomatología ingiriendo probióticos y prebióticos me resulta muy atractiva. Me considero a mí mismo como un defensor convencido de los probióticos y los prebióticos.

Parte de su trabajo se centra en la diabetes o la obesidad. ¿Cuál es el papel de la microbiota en estas enfermedades?

Para empezar, hay que aclarar que no se puede prevenir la obesidad o la diabetes ingiriendo probióticos. Dicho esto, creo que en cuanto hayamos identificado las bacterias o las combinaciones bacterianas adecuadas, y tenemos estudios científicos que van en esa línea, estas serán muy útiles para prevenir o reducir la aparición de ciertas enfermedades. Pero estoy absolutamente convencido de que hoy por hoy se pueden utilizar al menos para estimular el sistema inmunitario manteniéndolo alerta y con la capacidad suficiente para responder a cualquier agresión causada por bacterias, virus, etc., del entorno. Ya se ha demostrado que diferentes bacterias probióticas influyen en la respuesta contra virus e infecciones gracias a esta interacción entre nuestro sistema inmunitario y las bacterias. Pero aún estamos empezando a entender ciertas cosas, sobre todo en lo que respecta a cómo se lleva a cabo este proceso. No lo sabemos todo acerca de la interacción entre bacterias y huésped o huésped y microbiota. Solo tenemos indicios de que parece ser eficiente, al menos para la diarrea y algunas infecciones. Pero para algunas enfermedades como la obesidad y la diabetes, o incluso el autismo, esa causalidad no resulta tan evidente. Se trata de problemas demasiado complejos para que se solucionen con una mera modificación de la microbiota. Y esto lo dice una persona que trabaja en este campo, al que contribuye con sus investigaciones.

Sin embargo, numerosos estudios han revelado que existe un vínculo entre la microbiota intestinal y enfermedades como la obesidad y la diabetes.

El vínculo entre microbiota y obesidad o diabetes no está claro, si bien es cierto que ambas comparten ciertas características. Uno de los factores comunes, por ejemplo, tienen que ver con el sistema inmunitario o la inflamación de grado bajo. Y estoy convencido de que numerosas otras enfermedades como la artritis también están relacionadas con la microbiota intestinal, ya que tienen un origen común: una inflamación de grado bajo. Si la inflamación está provocada por la translocación de las bacterias o sus componentes de la microbiota o el intestino a la sangre, se obtendrá la misma respuesta. En resumen, en mi opinión, los puntos comunes son la respuesta del sistema inmunitario y probablemente la translocación de ciertos componentes del intestino a la sangre.

¿Cómo afecta la microbiota a la permeabilidad del intestino? 

Puede verse alterada por diversos mecanismos. Hemos demostrado, por ejemplo, que la obesidad y la diabetes pueden afectar a la barrera intestinal de varias maneras. Están las proteínas que mantienen las células herméticas y por otro lado están la capa de mucosa o el péptido antimicrobiano que mantienen a raya a las bacterias. Y todos estos factores pueden verse alterados en el caso de la obesidad o de la inflamación. Si tenemos una barrera intestinal perturbada, podemos padecer una translocación de componentes de las bacterias a la sangre, lo cual provocará una inflamación de grado bajo. Pero su origen real y la razón por la que esto sucede siguen siendo una incógnita.

GMFH Editing Team