Algunos estudios han demostrado que dietas como la Paleo, la dieta alta en grasas frente a la baja en grasas o la dieta occidental tienen un gran impacto en la composición de la microbiota intestinal, mayor incluso que la genética.  Curiosamente, se sabe poco sobre cómo la cocción de ciertos alimentos puede alterar la microbiota intestinal. Un equipo de investigadores se ha propuesto ahora averiguar si el calor, al alterar las propiedades químicas y físicas de los alimentos, influye también en la microbiota intestinal.

El investigador principal Peter Turnbaugh, Doctor de la Universidad de California, San Francisco (Estados Unidos)  ha estudiado, junto con científicos de diversas universidades estadounidenses, la manera en que diferentes dietas afectan al microbioma intestinal.  Los investigadores han publicado recientemente un estudio en Nature Microbiology que explora las diferencias entre consumir alimentos cocidos o crudos y su efecto en la composición de la microbiota intestinal humana.

En un primer tiempo, en un estudio realizado con ratones, los autores han descubierto que el consumo de carne (cruda o cocida) tenía poco efecto sobre la composición de la microbiota intestinal en comparación con el consumo de verduras crudas, mientras que el consumo de verduras cocidas influía en el consumo de energía debido a la mayor biodisponibilidad de almidón del proceso de cocción. A continuación, con estos resultados como referencia, Tunbaugh y sus colegas han analizado la microbiota intestinal de cinco mujeres sanas y tres hombres sanos de 24 a 40 años que se alimentaron de vegetales crudos o cocidos durante tres días consecutivos.

Los investigadores han observado que al igual que los ratones, los participantes mostraban diferencias sutiles, aunque claras, en función de si comían alimentos crudos o cocidos. Los cambios observados en la microbiota intestinal podrían atribuirse al hecho de que la cocción altera la estructura física de los compuestos naturalmente presentes en los alimentos. La cocción, por ejemplo, aumenta la digestibilidad del almidón al gelatinizarlo.

A pesar de contar con un número de participantes bastante reducido, el estudio arroja luz sobre la importancia de tener en cuenta los métodos de cocción y no solo la ingesta de nutrientes a la hora de explorar la conexión entre dieta y microbioma intestinal.

Los autores del estudio plantean la hipótesis de que los humanos podrían haber coevolucionado con su microbioma intestinal, en parte debido a los métodos de cocción. A pesar de estos hallazgos, serán necesarios estudios a más a largo plazo y con un mayor espectro para entender mejor cómo los alimentos cocinados pueden afectar al peso y abrir así la vía al desarrollo de nuevas terapias dirigidas al microbioma intestinal.

 

Referencia: Carmody RN, Bisanz JE, Bowen BP, et al. Cooking shapes the structure and function of the gut microbiome. Nature Microbiology, 2019. doi: 10.1038/s41564-019-0569-4 https://www.nature.com/articles/s41564-019-0569-4

Allison Clark
Allison Clark
Allison Clark tiene un máster de nutrición y salud por la Universitat Oberta de Catalunya así como un máster de periodismo. Es escritora independiente y nutricionista, y ha escrito diversas revisiones por pares sobre el papel de la microbiota intestinal en la salud, las enfermedades y el rendimiento en los ejercicios de resistencia. A Allison le fascina el papel de la dieta y la microbiota intestinal en la salud y las enfermedades. Sígala en Twitter @Heal_your_Gut.