Están surgiendo pruebas de que los microorganismos que residen en nuestro intestino no solo son importantes para el procesamiento y la absorción de nutrientes de la dieta y la preparación de nuestro sistema inmunitario, sino que también afectan al riesgo de padecer obesidad, demencia y ciertas enfermedades gastrointestinales. No obstante, la formación disponible en los medios de comunicación principales y en la red acerca de intervenciones dietéticas para mantener el microbioma en buen estado, no siempre se basa en la solidez de la ciencia, por lo que puede tener efectos dañinos en pacientes que sufran problemas gastrointestinales.1, 2

A fin de brindar información fácil de entender y con base científica que sirva de guía sobre cómo mejorar o mantener la salud intestinal y sus microorganismos inofensivos, Kristina Campbell ha publicado recientemente un libro titulado «Gut Health for Dummies», disponible en inglés y cuya edición en francés es inminente.3 Kristina Campbell es escritora de ciencia y ha dedicado la última década a dar cobertura a las investigaciones más recientes sobre el microbioma intestinal y la dieta para todo tipo de público en todo el mundo. Le hicimos algunas preguntas acerca del libro.

Ya sea que le interese saber de maneras probadas para mantener la salud intestinal o que padezca síntomas digestivos, este libro le ayudará a gestionar de forma proactiva la salud intestinal independientemente de su edad.

 

¿Qué la impulsó a escribir este libro sobre un tema tratado en un flujo constante de obras populares?

El germen de este libro surgió hace casi 20 años, cuando padecía síntomas intestinales recurrentes. El personal sanitario no fue capaz de ofrecerme ninguna solución de tratamiento y dediqué demasiado tiempo y dinero a diversas dietas y suplementos que creí que me ayudarían. Fue un largo recorrido hacia la salud intestinal a base de prueba y error. Con el libro, quise crear el recurso que desearía haber tenido durante mis dificultades con la salud intestinal: algo que explique claramente los conceptos científicos y qué tipos de intervenciones están respaldadas con pruebas.

En los últimos años, el público general ha ganado, finalmente, una gran sensibilización en lo que respecta a la salud intestinal y se justifica una guía para dummies, y me ilusionaba poder tratar el tema.

 

La salud intestinal, definida en términos generales por la ausencia de síntomas intestinales y por un microbioma óptimo, está en todas partes. ¿Cuáles son los signos de un intestino sano? ¿Hay algunos avisos en particular que valga la pena consultar a un profesional de la salud?

Habrá un día en que el personal sanitario disponga de una forma objetiva de medir qué determina la salud intestinal exactamente, pero, por el momento, no existe. Hasta ahora, lo que se conoce son algunas reglas generales aplicables al ecosistema de microbios intestinales: es bueno tener una gran diversidad de microbios, así como una comunidad microbiana más resistente.

Con los avances técnicos más recientes, los profesionales sanitarios no pueden solicitar una prueba que determine si su microbioma intestinal es lo suficientemente diverso o resistente para promover una salud óptima. Sin embargo, es evidente que, si padece síntomas digestivos, independientemente de cuál sea el estado de su microbioma intestinal, no debería dudar en consultar al personal facultativo.

 

La tercera parte del libro está dedicada a mejorar la salud intestinal. ¿En qué principios debería basarse una dieta respetuosa con el intestino? ¿Y qué se debe evitar para conservar la salud del microbioma intestinal?

Sí, recogí toda la información de la bibliografía y el personal experto al que consulto regularmente y elaboré 5 principios basados en pruebas que una dieta debe seguir para que sea respetuosa con el intestino. En resumen:

  • Centrarse en la fibra
  • Incorporar productos fermentados
  • Cuantos más microbios, mejor
  • Equilibrio de grasas
  • Despedirse de los aditivos

Algunos de los principios se superponen y casi todos son muy fáciles de poner en práctica. Aunque se respeten, es posible que no sean eficaces al cien por cien a la hora de prevenir problemas de salud intestinal, pero ofrecerán al intestino la nutrición adecuada.

 

Las personas con afecciones gastrointestinales (p. ej., con síndrome del intestino irritable), suelen seguir dietas restringidas con potenciales efectos negativos sobre el microbioma intestinal. ¿Puede darnos algunos consejos para que quienes sigan dietas especiales mejoren la salud intestinal?

Sí, si alguien está con una dieta especial, como puede ser la baja en FODMAP, por motivos terapéuticos, el objetivo es deshacerse de los síntomas, pero es posible que la dieta no ofrezca la mejor nutrición a la diversidad de microbios que habitan en el intestino. Este tipo de dietas siempre deberían aplicarse a corto plazo, con un plan para incorporar más variedad a la dieta progresivamente con el tiempo (normalmente, tras seis semanas). Aunque se siga una dieta especial, se puede procurar obtener tanta diversidad como sea posible dentro de los parámetros de la dieta. Una forma fácil de lograrlo es incorporando varias hierbas aromáticas y especias permitidas de la dieta, por ejemplo, agregando perejil, cebollino y eneldo a una ensalada. Hablo de este tema más a fondo en mi próximo libro, «IBS for Dummies» (Síndrome del intestino irritable para dummies). En el mejor de los casos, antes de adoptar este tipo de dietas, se consulta con personal nutricionista, que ayudará a entender la diversidad de alimentos seguros para la dieta y cómo adaptarlos al estilo de vida.

 

Aparte de la dieta, ¿qué otras maneras probadas hay que puedan mejorar y mantener la salud intestinal?

Agradezco la pregunta, porque sé que cuando padecía de problemas intestinales, tendía a obsesionarme con la dieta como solución para todos mis males. Sin embargo, después de pasar años intentando resolver los síntomas, llegué a entender que la solución implicaba más que simplemente la dieta. Factores como el ejercicio y los niveles de estrés son fundamentales para la salud intestinal, y deben abordarse antes de poder lograr una salud óptima.

 

¿Cuáles son los principales 3 mitos sobre la salud y el microbioma intestinales y por qué son falsos?

Uno de los capítulos del libro trata de 10 mitos sobre la salud intestinal. Se repiten una y otra vez, tanto en la red como en los medios de comunicación habituales. Para mí, los 3 principales son:

  • Todos los microbios beneficiosos son probióticos. De hecho, los microbios presentes en alimentos fermentados no siempre pueden considerarse probióticos, porque son tipos de microbios desconocidos en cantidades también desconocidas, y no se han ensayado ni se ha demostrado que aporten beneficios a la salud.
  • Los prebióticos son lo mismo que la fibra. En realidad, los científicos diferencian entre fibra dietética general y fibras prebióticas especiales, porque los prebióticos aportan beneficios específicamente a través del microbioma intestinal. Además, no todos los prebióticos son formas de fibra.
  • Los análisis del microbioma intestinal pueden ofrecer conocimiento sobre cómo configurar la dieta para lograr una mejor salud intestinal. La ciencia, simplemente, todavía no está avanzada lo suficiente como para hacerlo. Puede gastar el dinero en estos análisis y darle los datos a la empresa encargada, pero no existen pruebas de que obtendrá beneficios personales derivados de las recomendaciones obtenidas con el análisis del microbioma intestinal.

 

En la actualidad, la ciencia que trata de la salud y el microbioma intestinales está explotada para promocionar productos que no están probados. Quienes no son expertos, ¿cómo pueden identificar información sobre salud intestinal que sea fiable? ¿Qué matices deben tenerse en cuenta a la hora de leer contenido acerca de la salud y el microbioma intestinales destinado al público general?

Si busca información fiable sobre la salud intestinal, un buen lema es: demuéstremelo con la ciencia. Es decir, intente descubrir pruebas de que se haya llevado a cabo al menos un ensayo en humanos con el producto y que se haya demostrado su eficacia. Este concepto es tan importante que dedico todo un capítulo del libro a ayudar a la gente a que evite gastarse dinero en productos y análisis que no están probados.

Algo a lo que debe prestarse atención al leer sobre salud y microbioma intestinales es el uso de anécdotas. Las personas influyentes en las redes sociales adoran compartir stories sobre cómo les ayudó un producto personalmente, lo que puede parecer bastante convincente. Pero no hay anécdota tan influyente como los datos científicos a la hora de probar que algo funciona de verdad. Así pues, vale la pena buscar el respaldo científico de un producto, incluso aunque no llame tanto la atención como una anécdota.

 

Referencias:

  1. Marcon AR, Turvey S, Caulfield T. ‘Gut health’ and the microbiome in the popular press: a content analysis. BMJ Open. 2021; 11(7):e052446. doi: 10.1136/bmjopen-2021-052446.
  2. Prados-Bo A, Rabassa M, Bosch M, et al. Online information in Spanish on probiotics, yoghurt, kefir, kombucha, fibre and prebiotics: an analysis of the quality of information and the certainty of the evidence supporting health claims. BMJ Open. 2022; 12(8):e063316. doi: 10.1136/bmjopen-2022-063316.
  3. Campbell K. Gut Health For Dummies®. New Jersey: Wiley; 2024.