Esperanzas, promesas y peligros de la investigación sobre la microbiota intestinal

Desde el descubrimiento, en el siglo XVII, de las bacterias y de los protozoarios por el holandés Antony van Leeuwenhoek, el campo que estudia el mundo microscópico que nos rodea y del cual cobijamos numerosos representantes, no ha cesado de evolucionar. Nuestra microbiota, en especial, ha sido objeto de múltiples estudios a lo largo de los últimos 15 años. Diariamente, se publican datos que ilustran los vínculos entre la composición de la microbiota intestinal y nuestra salud, así como entre las alteraciones de su equilibrio y enfermedades como la obesidad, la diabetes, el asma o incluso el cáncer.

Y a pesar de todo, ante la juventud de este campo de investigación, prometedor y esperanzador, sin duda, pero cuyos logros aún deben demostrarse científicamente, algunos científicos optan por la prudencia.

Entre estos expertos se encuentra el profesor Patrice D. Cani, investigador del Fondo para la Investigación Científica belga (FRS-FNRS) de la Universidad Católica de Lovaina de Bruselas, Bélgica. En un artículo recientemente publicado en Gut, analiza con un enfoque crítico los conocimientos actuales en materia de microbiota intestinal. Aconseja además prudencia con los datos disponibles en la actualidad, ya que tienen tendencia a establecer demasiados vínculos que apuntan a las bacterias como responsables de la protección contra las enfermedades o por el contrario, de la aparición de una enfermedad. El Prof. Cani opina que no se pueden pasar por alto otros factores como los genes, la dieta o la frecuencia de las heces, que podrían influir en la composición de la microbiota intestinal.

“Llevo trabajando en el ámbito de la obesidad y de la diabetes y el de la microbiota desde hace más de 20 años. Como muchos de mis colegas, he sido testigo del florecimiento de este campo de investigación. Aún es pronto para poder aplicar estos resultados y asegurarse de que las transposiciones son correctas”, advierte Cani.

De hecho, a pesar de que numerosos estudios han asociado una composición de la microbiota intestinal alterada a ciertas enfermedades, “seguimos sin saber qué es más relevante, si la cantidad absoluta de microorganismos, la proporción de cada tipo de microbio o su actividad”, recalca el experto belga. Se trata de un ecosistema complejo, en el que diversos actores contribuyen a la diafonía.

Nos consta ya la importancia de algunos componentes microbianos que toman parte en la regulación de la energía y del metabolismo. En este sentido, estudios basados en pruebas sólidas, entre los que se encuentran algunos dirigidos por el propio Cani, han demostrado el papel primordial de la microbiota intestinal en la obesidad o la diabetes de tipo 2.

¿Pero cuál es el papel de una única bacteria aislada dentro de una comunidad tan amplia y variada? Hoy por hoy, resulta difícil contestar a esta pregunta, ya que a menudo, las bacterias no pueden cultivarse en laboratorio, lo que complica la tarea de observar su actividad a través de experimentos.

En resumidas cuentas, según Cani, debido al elevadísimo número de microorganismos presentes en nuestro intestino, y a pesar de todos los avances obtenidos en el análisis de la composición de la microbiota y de los metabolitos clave que produce, “serán necesarios nuevos estudios para dejar atrás las asociaciones simples”. Añade además que “determinar la causalidad requerirá llevar a cabo tantos análisis complejos como sea posible”.

Las asociaciones simples, como que ciertas bacterias son beneficiosas porque tienen un papel concreto, o dañinas porque son las causantes de una enfermedad determinada, podrían inducirnos a error. O lo que es peor, podrían sobrestimarse los resultados esperados a la hora de trasponerlos al contexto humano. Nuevas técnicas e investigaciones arrojarán sin duda algo más de luz sobre estos aspectos de la ciencia de la microbiota intestinal. Y la plataforma Gut Microbiota for Health estará ahí para informarles. Así que ¡no se desconecten!

 

Artículo:

Cani PD. Human gut microbiome: hopes, threats and promises Gut (BMJ). 2018 ; doi : 10.1136/gutjnl-2018-316723

Cristina Sáez
Cristina Sáez
Cristina Sáez es periodista freelance especializada en ciencia. Trabaja para diversos medios de comunicación, como el diario La Vanguardia, donde coordina la sección de ciencia Big Vang; y colabora con centros de investigación y sociedades científicas. Su trabajo periodístico ha sido reconocido, entre otros, con el Premio de Periodismo en Medicina Boerhinger Ingelheim 2015. El Twitter de Cristina @saez_cristina