Todos sabemos que el deporte es beneficioso para la salud. La práctica regular de ejercicio se ha vinculado a una disminución de la inflamación, a una mejora del metabolismo y del estado de ánimo, así como a la longevidad y el bienestar. Sin embargo, a algunas personas aún les cuesta abandonar el sofá por el gimnasio y necesitan un empujoncito adicional. Y aquí es donde interviene la ciencia: cada vez son más numerosos los estudios científicos que sugieren que los beneficios varios del deporte, fisiológicos y psicológicos, podrían atribuirse a los cambios en la composición y la capacidad funcional de la microbiota intestinal.

En un estudio, llevado a cabo por la Universidad de Cork (UCC) en Irlanda, y que ya  comentamos con anterioridad en este mismo blog, se ha comprobado que la microbiota intestinal de un grupo de jugadores de rugby profesionales era considerablemente más variada que la de los grupos de control formados por sujetos no deportistas, de complexión delgada y de edad similar. Sin embargo, este estudio no ha conseguido determinar si las diferencias observadas se debían solo a la práctica de ejercicio o si la dieta de los deportistas también influía en esta diversidad.

Investigadores de la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign, dirigidos por el Dr. Jeffrey Woods, han estudiado, por su parte, los efectos de los entrenamientos de resistencia en la composición del microbioma de sujetos adultos, tanto delgados como obesos, sin alterar sus hábitos alimentarios. Si bien se habían observado diferencias en la diversidad de la microbiota intestinal de los dos grupos al principio del experimento, después de 6 semanas de entrenamiento, la composición de la microbiota intestinal de ambos grupos comenzaba a cambiar. Y tras un segundo periodo de 6 semanas durante las cuales los sujetos retomaron un estilo de vida sedentario, los efectos se anulaban.

El estudio del Dr Woods demuestra que el ejercicio físico puede inducir cambios en la composición de la microbiota intestinal, independientemente de la dieta y de otros factores como la obesidad o la toma de antibióticos. A la luz de estos hallazgos, los científicos se han propuesto descubrir si los cambios en la microbiota intestinal podrían ser un factor clave en el mecanismo responsable de los beneficios del deporte para la salud, tal y como defienden ciertas teorías.

¿Sería posible obtener el rendimiento de un deportista de élite solo con modificar nuestra microbiota para que se asemeje a la suya? Esta pregunta intriga a los científicos, quienes se esfuerzan en darle respuesta realizando nuevos estudios. A la espera de sus conclusiones, de lo que ya no cabe duda es que, ya sea dedicándole unas pocas horas en una sala de máquinas o entrenándose para convertirse en una promesa de los Juegos Olímpicos, el deporte es una actividad saludable.

 

Referencias:

Clarke SF, Murphy EF, O’Sullivan O, Lucey AJ, Humphreys M, Hogan A, Hayes P, O’Reilly M, Jeffery IB, Wood-Martin R, Kerins DM, Quigley E, Ross, RP, O’Toole PW, Molloy MG, Falvey E, Shanahn F, Cotter PD, Exercise and associated dietary extremes impact on gut microbial diversity. Gut Published Online First: 09 June 2014. doi: 10.1136/gutjnl-2013-306541

Allen JM, Mailing LJ, Niemiro GM, Moore R, Cook MD, White BA, Holscher HD, Woods JA, Exercise Alters Gut Microbiota Composition and Function in Lean and Obese Humans. Med Sci Sports Exerc. 2018 Apr;50(4):747-757. doi: 10.1249/MSS.0000000000001495.

Codella R, Luzi L,Terruzzi I, Exercise has the guts: How physical activity may positively modulate gut microbiota in chronic and immune-based diseases. Dig Liver Dis. 2018 Apr;50(4):331-341. doi: 10.1016/j.dld.2017.11.016. Epub 2017 Nov 28.

Megan Mouw
Megan Mouw
Megan Mouw es licenciada en microbiología por la Universidad McGill, Canadá. Marcada por su paso por el centro médico de la Universidad de California (UCSF), en San francisco, siente pasión por el papel de la microbiota intestinal en el mantenimiento de una buena salud y del bienestar. Actualmente, cursa estudios de microbiología y toxicología medioambiental en la Universidad de San Francisco, en Santa Cruz, desde donde espera poder compartir su amor por la ciencia a través de sus artículos.