Cómo contribuye la microbiota intestinal a la diabetes de tipo 2: lo que ya sabemos

La diabetes afecta actualmente a 425 millones de personas en el mundo. No sería por tanto de extrañar que a alguna persona de su entorno le haya sido diagnosticada esta enfermedad. Se ha identificado la obesidad como uno de los principales factores de riesgo en el desarrollo de la diabetes de tipo 2. Por otra parte, también se ha observado que las alteraciones en la microbiota intestinal desempeñaban un papel en la emergencia tanto de la obesidad como de la diabetes de tipo 2 en el hombre. ¿Significa esto que una modificación de la microbiota intestinal podría contribuir a provocar, prevenir o manejar la diabetes de tipo 2? Y si así fuera, ¿cómo?

En una reseña, el Dr. Victor Gerdes y sus colegas del hospital MC Slotervaart y del Centro Médico Académico de la Universidad de Amsterdam (AMC) resumen varios estudios clave que analizan el papel de la microbiota intestinal en la obesidad y la diabetes de tipo 2, tanto en hombres como en animales.

Este artículo examina numerosos estudios que han desvelado que los cambios en la microbiota intestinal asociados a la obesidad están vinculados a una inflamación de baja intensidad, lo que corroboraría la existencia de una conexión entre sistema inmunitario y metabólico a través de la microbiota intestinal. Los investigadores han constatado que a través de las intervenciones dietéticas era posible suavizar estos cambios. Estudios realizados en seres humanos han revelado que una alimentación rica en fibra podría mejorar la resistencia a la insulina en personas tanto obesas como delgadas. Sin embargo, no todas las personas responden igual a estas intervenciones dietéticas.

La microbiota intestinal podría tener la respuesta a las reacciones diferentes entre individuos ante estas modificaciones alimentarias. En un estudio llevado a cabo en 2015, un equipo del Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel, revelaba que la microbiota intestinal podía influir en el control glucémico. Los científicos descubrieron que a partir de la microbiota intestinal de un individuo, era posible predecir la velocidad a la que su glucemia iba a aumentar en respuesta a la ingesta de un alimento determinado. Estos hallazgos sugieren por tanto que la modificación de la microbiota intestinal de un sujeto implicaría un mejor control de su glucemia.

Asimismo, se han observado similitudes entre composición bacteriana y cambios vinculados a la obesidad en numerosos estudios, aunque esencialmente en modelos animales. Los cambios relacionados sobre todo con el número total de bacterias, la diversidad bacteriana y la función de las bacterias en el intestino parecen estar vinculados no solo a la obesidad, sino también a la inflamación de baja intensidad, afectando por tanto a la resistencia a la insulina.

Según Gedes, los investigadores han comenzado a explorar las consecuencias de la modificación de la microbiota de un individuo sobre la glucemia y la resistencia a la insulina, con el objetivo de que su composición sea asemeje lo más posible a la de un sujeto delgado. Son muchos los estudios basados en la modificación de la composición bacteriana a través de probióticos, prebióticos y trasplantes de microbiota fecal que sugieren que es posible modular la microbiota intestinal para reducir las hormonas del hambre, el peso, y la masa grasa, contribuyendo así a un mejor control glucémico. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones sobre modificación de la microbiota intestinal se han realizado con animales y no se han reproducido con seres humanos. Esto se debe probablemente a que la microbiota intestinal y la fisiología de los animales difieren de las de los hombres. Por otra parte, también pueden intervenir factores como las diferencias étnicas, ambientales o en la alimentación.

Estos prometedores descubrimientos ponen de manifiesto la necesidad de llevar a cabo estudios a mayor escala para comprobar la viabilidad de aplicar estas observaciones al hombre. Abren además la puerta al manejo de la diabetes de tipo 2 a través de la microbiota intestinal en el futuro. Las nuevas investigaciones tendrán sin duda en cuenta la posibilidad de desarrollar nuevos agentes terapéuticos capaces de alterar la resistencia a la insulina, la obesidad, el apetito e incluso, con el tiempo, la regresión de la enfermedad.

 

Fuente:

Aydin, Ö, Nieuwdorp, M., & Gerdes, V. The Gut Microbiome as a Target for the Treatment of Type 2 Diabetes. Curr Diab Rep. 2018 ; 18(8):55. doi:10.1007/s11892-018-1020-6.

Andrea Hardy
Andrea Hardy
La dietista canadiense de Calgary Andrea Hardy se ha especializado en los trastornos gastrointestinales y el microbioma intestinal. En Canadá es conocida como la dietista de la salud intestinal que instruye a los especialistas de salud intestinal y al público en general sobre el papel clave de la nutrición en la salud intestinal. Síganla en Ignite Nutrition, o en Twitter (@AndreaHardyRD).