Continuamos con nuestra serie sobre los ejes del intestino, esta vez centrándonos en su conexión con la piel. Es posible que ya se haya dado cuenta de cómo una comida pesada y azucarada puede provocar erupciones al día siguiente, o de cómo determinadas alergias alimentarias son capaces de desencadenar sarpullidos. Se trata del eje intestino-piel en funcionamiento, poniendo de relieve la relación existente entre la salud intestinal y el estado de la piel y viceversa.

Dos estudios dirigidos por científicos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas - CSIC   publicados en las revistas del grupo editorial Nature Scientific Report y ISME Journal, respectivamente, han cuantificado y clasificado, por primera vez, los efectos de ciertas patologías en nuestra microbiota intestinal, basándose en la observación de las sustancias producidas por las bacterias al descomponer las moléculas de los alimentos, en otras palabras, los metabolitos.

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