Ante la publicación de la revista Cell que apuntaba a una menor efectividad de los probióticos, la comunidad científica ha reaccionado poniendo en duda dichas investigaciones y defendiendo los beneficios de determinadas bacterias.

¿Es posible personalizar la nutrición en función de la composición y estructura de la microbiota intestinal de cada individuo con la intención de obtener un cuidado más detallado y controlado de nuestra salud?