¿Podrían los microbios intestinales provocar antojos? ¿Podrían hacernos sentir insatisfechos hasta que consumamos el alimento que necesitan para su propia supervivencia? Esto es lo que plantea una reseña científica publicada en BioEssays en 2014.

Pero los genes solo son uno de los elementos que explican la aparición de la EII. Los otros factores resultan menos evidentes, pero igual de importantes a la hora de entender cómo prevenir y tratar esta enfermedad. Un nuevo informe, "Gut microbiota and inflammatory bowel disease" (Microbiota intestinal y enfermedad inflamatoria intestinal), publicado por la plataforma Gut Microbiota for Health Experts Exchange.

Un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la universidad McMaster (Canadá) publicado por la revista Nature Communications sugiere que las bacterias intestinales podrían desempeñar un papel crucial en la inducción de la ansiedad y de la depresión. Esta investigación

Los autores del estudio,  pertenecientes a la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, el Centro de Oncología Perlmutter de Nueva York , el Instituto de Oncología Nacional de los Estados Unidos y el Centro Médico de Veteranos de Nueva York, afirman que estos factores, junto con el sexo, pueden influenciar la microbiota debido a mecanismos hormonales similares.

Dos estudios dirigidos por científicos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas - CSIC   publicados en las revistas del grupo editorial Nature Scientific Report y ISME Journal, respectivamente, han cuantificado y clasificado, por primera vez, los efectos de ciertas patologías en nuestra microbiota intestinal, basándose en la observación de las sustancias producidas por las bacterias al descomponer las moléculas de los alimentos, en otras palabras, los metabolitos.