A nuestra microbiota también le gusta el chocolate

Partially Unwrapped Chocolate BarEl chocolate ocupa un lugar privilegiado entre los alimentos considerados como más tentadores. Este alimento de los dioses, como bien reza su nombre latino Theobroma cacao, atribuido por el ilustre nosólogo sueco Carl Linnaeus en 1753, ha pasado a ostentar en muchos países del mundo la categoría de medicamento curativo, delicia culinaria, e incluso moneda de cambio en operaciones comerciales, manteniendo este estatus a lo largo de los siglos. A ningún otro producto natural se le ha atribuido nunca esa facultad de aliviar males tan diversos como los dolores intestinales o menstruales, o las fiebres y enfermedades cardiovasculares, o incluso potenciar la fuerza de quienes pretendan triunfar militar o sexualmente. Las crónicas acerca de los beneficios del chocolate para la salud se remontan a las prácticas médicas de los Aztecas y los Mayas, y desde entonces abundan las anécdotas sobre el efecto del chocolate en la salud.

Pero no fue hasta finales del siglo xx cuando los científicos empezaron a interesarse por las reivindicaciones sobre los beneficios para la salud de los productos derivados del cacao y del chocolate, que desembocaron en la aprobación por parte de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)  de una alegación de salud relativa a los efectos positivos del chocolate negro con un alto contenido en flavonoles (un compuesto natural que se encuentra en diversos tipos de plantas) en el mantenimiento de una presión arterial normal. Se cree que la acción neurobiológica de los flavonoles se produce principalmente por dos vías:

1) Contribuyendo directamente a la producción de nuevas neuronas (= neurogénesis)

2) A través de la mejora de la circulación sanguínea y la formación de vasos sanguíneos (= angiogénesis).

Un comentario recientemente publicado en la revista científica Frontiers explica cómo el chocolate, aparte de ser delicioso, podría mostrar sus efectos positivos en nuestra salud mediante su interacción con la microbiota intestinal, las bacterias que viven en nuestro sistema digestivo.

El autor analiza diferentes estudios realizados sobre los efectos del chocolate (o el cacao) en la microbiota intestinal (anteriormente conocida como flora intestinal o microflora). Estas investigaciones han demostrado que, gracias a los polifenoles presentes en su composición, como los flavonoles, el cacao ejerce una acción prebiótica beneficiosa en las bacterias de nuestro intestino. Se trata, de hecho, de un efecto similar al que explicábamos en el post “El vino tinto y sus beneficios para la microbiota intestinal”.

Uno de los estudios analizados demostraba que el consumo de bebidas ricas en cacao contribuye a modificar la proporción de bacterias beneficiosas respecto a las nocivas en la microbiota intestinal, fomentando por tanto que aumenten las primeras. Este descubrimiento fue corroborado por un estudio posterior que confirmaba que el efecto prebiótico de los polifenoles del chocolate incrementa las “buenas” bacterias como las Bifidobacterias y los Lactobacilos, a la par que reduce la presencia de otros microorganismos potencialmente patógenos, tales como los Bacteroides, Clostridium y Estafilococos.

El autor del estudio concluye que el cacao imita el efecto de los prebióticos en la microbiota intestinal, modificando así su composición. Estos cambios también pueden tener efectos positivos sobre la salud del individuo.

Ahora que ya conoces mejor los efectos beneficiosos del chocolate, ¿no crees que mirarás con otros ojos esa tableta de chocolate que acompaña tu café? Pero recuerda, los efectos beneficiosos del chocolate negro se han demostrado solo en dosis de 500 a 1.000 mg de polifenoles, el equivalente a unas 10 a 20 tabletas de chocolate negro, y, en esas cantidades, “los efectos nocivos de los azúcares y grasas de este dulce eclipsarían sin duda los beneficios para el cerebro”. Así que, ¡consúmelo con moderación!

GMFH Editing Team