Kristina Campbell es una escritora científica originaria de la Columbia Británica, especializada en microbiota intestinal, salud digestiva y nutrición. Forma parte de nuestro equipo de edición desde 2014. Kristina ha publicado recientemente The Well-Fed Microbiome Cookbook, con prólogo de los expertos en microbiota Justin y Erika Sonnenburg. Hemos aprovechado la ocasión para entrevistarla sobre su libro y las experiencias vividas durante el proceso. A continuación, les ofrecemos una entrevista clara y estimulante, con algunos mensajes clave sobre la importancia de la microbiota intestinal.

 

Primero un blog, ahora un libro… está claro que tiene cierta predilección por la ciencia del microbioma. ¿Cómo nace este interés?

Los alimentos fermentados fueron mi primer contacto con este ámbito de la ciencia. Hará cerca de diez años, cuando comencé a investigar la implicación del microbioma intestinal en mis propios problemas de salud, me uní a un grupo de personas interesadas en producir y consumir alimentos fermentados con el fin de mejorar su salud. Disponía de tanta información sobre los alimentos fermentados y me habían llegado tantas historias sobre transformaciones de la salud y, sin embargo, no sabía hasta qué punto creérmelas. Decidí dejar que los estudios científicos me guiaran. Comencé a indagar leyendo estudios y hablando con científicos, y desde entonces no he podido parar.

 

¿Por qué un libro de recetas?

Me inspiré en científicos como Justin y Erica Sonnenburg, que no solo participan en estudios muy avanzados en el ámbito del microbioma, sino que también son padres preocupados por obtener la mejor información en su vida cotidiana con el fin de mejorar la salud de los suyos. En su libro publicado en 2015, The Good Gut, mostraban a sus lectores de manera honesta y abierta cómo aplican la ciencia para preservar de la mejor forma posible la salud de su familia, aun cuando la ciencia continúa evolucionando. Fue para mí un honor que aceptaran escribir el prólogo de The Well-Fed Microbiome.

Habiendo estudiado lingüística y semiótica, considero que es esencial tener en cuenta el significado y las connotaciones de cualquier concepto. Por ejemplo, para mucha gente, la palabra «ciencia», lleva mucha carga. De hecho, conozco a ciertas personas a las que cualquier cosa que tenga que ver con esta palabra les repele. Como escritora científica, me fascina la ciencia como «medio de conocimiento» y siempre busco maneras de comunicar con aquellos que normalmente no se interesan por los contenidos científicos. ¿Y qué sujetos o qué formatos me permiten conectar con estos individuos? Bueno, en cierta medida, todos nos sentimos atraídos por la comida. La comida es intrínsecamente atractiva, ya que apela a los sentidos y nos permite conectar de forma significativa con los demás. Con el libro de cocina, he contribuido a crear lo que creo que puede ser un texto muy apetecible y le he añadido algunas informaciones científicas que podrían aportar nuevas perspectivas.

 

¿En su opinión, cuál de las aplicaciones potenciales de la ciencia del microbioma es la más sorprendente o interesante?

Me encanta el aspecto que tiene que ver con la alimentación porque es muy accesible y aplicable en la vida diaria. Actualmente, leer titulares sobre la ciencia de la nutrición puede resultar confuso y muchos de nosotros nos lanzamos a practicar cualquier tipo de dieta, con la esperanza de mejorar nuestro peso o nuestra salud. Pero creo que a lo largo del próximo decenio, la ciencia del microbioma nos llevará a un punto en el que entenderemos con más exactitud el alcance y los límites de lo que los humanos pueden comer para gozar de una salud óptima y en qué cantidad o proporción, así como el impacto de nuestros genes y microbioma personal. Gracias a estos conocimientos más amplios, seremos capaces de centrarnos cada vez más en la prevención de las enfermedades – tal y como afirma el científico Rob Knight, dispondremos de un «GPS microbiano» para orientarnos hacia la buena salud a lo largo de nuestra vida.

 

¿Cómo afectará la ciencia del microbioma a nuestras vidas? ¿Y a nuestra salud?

En el ámbito de las enfermedades crónicas, la ciencia del microbioma podría llevarnos a descubrimientos cruciales. Los profesionales de la salud están muy preocupados por la creciente incidencia de una larga lista de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes de tipo 2, la enfermedad inflamatoria intestinal, el asma, las alergias o la artritis reumatoide, así como enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson. No sabemos aún exactamente de qué forma están vinculadas al microbioma todas estas enfermedades, pero los científicos trabajan en ello sin descanso. De las investigaciones sobre estas enfermedades podrían surgir nuevos tratamientos y, lo que es aún más importante, nuevos medios de prevención basados en nuestras predisposiciones genéticas.

 

¿Qué pueden encontrar los lectores en su libro?

Los primeros capítulos del libro pondrán a los lectores al día de la ciencia actual sobre dieta y microbioma intestinal. Cabe destacar que al contrario de la gran mayoría de libros sobre nutrición, The Well-Fed Microbiome no contiene ningún régimen de mi propia cosecha. Es una interpretación práctica de la ciencia actual, y como tal, es susceptible de evolucionar a medida que se vayan haciendo nuevos hallazgos. En efecto, a pesar de que este ámbito de la ciencia se encuentra aún en una etapa incipiente, progresa rápidamente gracias a la constante publicación de nuevos estudios.

El libro se divide en dos secciones: una para aquellos que padecen síntomas gastrointestinales típicos del SII y la otra para individuos sanos sin estos síntomas. Las recetas que se proponen van catalogadas en función del grupo para el que son adecuadas.

 

¿Qué dice la ciencia de la importancia de la alimentación para nuestro microbioma?

De todos los factores capaces de manipular nuestro microbioma, la dieta parece ser uno de los más influyentes. Estudios a gran escala han encontrado en el microbioma intestinal patrones basados en hechos como si se prefiere el chocolate con leche o el negro, o en cuántos tipos diferentes de “plantas” (frutas, verduras, cereales y legumbres) se consumen. La próxima etapa será verificar los efectos de estas manipulaciones dietéticas de la microbiota intestinal en nuestra salud a corto y a largo plazo.

 

Una conclusión para nuestros lectores:

Siempre hemos sabido que existía cierto vínculo entre nuestra alimentación y nuestra salud, lo que explica que la mayoría de nosotros no se alimente solo de fritos y de chucherías. Pero la ciencia del microbioma está revelando que esta relación entre dieta y salud se establece de una forma mucho más inmediata. Tan pronto como consume usted un alimento, sus microbios intestinales comienzan a lanzarse sobre lo ingerido, usándolo y adaptándolo para su propia supervivencia. Y probablemente estén influyendo en su salud en el proceso.

 

 

Lorena Corfas
Lorena Corfas
Graduada en Periodismo y Ciencias de la Comunicación, Lorena Corfas trabaja desde hace más de 15 años para empresas, organizaciones y agencias de comunicación en Argentina, Suiza y España. Apasionada por la ciencia y la comunicación, forma parte del equipo que lidera el proyecto Gut Microbiota for Health desde su creación en 2012. Este es su perfil de Twitter: @lorecorfas